Remesas frenan la pobreza en Nicaragua

Posted on Jun 29, 2016 in Economy, National, News, Remittances | 0 comments

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Por: Wendy Álvarez Hidalgo.

El envío de remesas ha sido fundamental en la reducción de pobreza en Nicaragua. Si entre 2014 y 2015 los inmigrantes no hubiesen enviado a sus familiares más de 2,300 millones de dólares en remesas, la tasa de pobreza general en 2015, en lugar de caer a 39 por ciento se hubiese elevado a 44.6 por ciento y la extrema en 11.7 por ciento, en vez de 7.6 por ciento actual.Eso reveló ayer una encuesta de pobreza publicada por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg).

Y aunque el presidente del Fideg, Alejandro Martínez Cuenca, atribuyó la ligera disminución en la tasa de pobreza en Nicaragua también a los programas de asistencia social del Gobierno, la misma encuesta refleja que de Usura Cero, uno de los programas asistencialistas del Ejecutivo, si bien es conocido por 82.4 por ciento de los nicaragüenses, solo el 3.6 por ciento asegura haberse beneficiado.

“Esto sugiere que el programa es ampliamente conocido, pero su cobertura es baja en relación con la de otros programas gubernamentales destinados a la lucha de la pobreza”, admite el Fideg, al tiempo que señala que del total de la población que se ha beneficiado de este programa el 79.6 por ciento eran hogares no pobres.

“Las remesas familiares son fundamentales para contener la incidencia de la pobreza en Nicaragua. De hecho, las percepciones de los hogares encuestados por Fideg, entre otros factores, atribuyen a las remesas familiares la mejoría de sus condiciones de vida”, resalta el estudio.

Aun así, Martínez Cuenca, quien también forma parte de la junta directiva del Banco Central de Nicaragua, defendió el modelo económico por el que está apostando el Gobierno y aseguró que el crecimiento de los últimos años ha “sido inclusivo” y está llegando a los más pobres, un planteamiento que fue fuertemente cuestionado ayer por los asistentes en la presentación del estudio, entre ellos catedráticos e investigadores.

La encuesta señala que el crecimiento del consumo de los más pobres entre 2009 y 2015 fue impulsado principalmente por: la evolución favorable de los términos de intercambio de los productores agropecuarios y a la mayor cantidad de remesas recibidas, así como por los programas de asistencia del Gobierno de Nicaragua.

La Encuesta de Hogares para Medir la pobreza en Nicaragua, apoyado por la Cooperación Suiza, incluyó una muestra de 1,700 hogares en todo el país y tuvo un margen de error de más o menos 2.4 por ciento, con un nivel de confiabilidad de 95 por ciento.

 

 

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EL DEBATE

Entre las dudas que saltaron entre los asistentes es que si la pobreza se está reduciendo en gran parte por la llegada de remesas y los precios de los productos agropecuarios, ¿qué tan sostenible es que esas personas que le han ganado la batalla a la pobreza se mantengan en esa condición? ¿Es viable el actual modelo de reducción de pobreza?

El sociólogo e investigador Manuel Ortega dijo durante su intervención en el período de preguntas y respuestas: “Yo tampoco coincido y creo que tengamos un sistema (de reducción de pobreza) estable” y peor aún que dependa de tener a más de un millón de nicaragüenses en el exterior para lograr ese objetivo. “Debemos revisar el modelo, un modelo que expulsa a nicaragüenses del país”, reafirmó.

Rafael Enríquez, quien indicó ser parte del equipo de Oxfam Nicaragua, afirmó en su intervención que el mismo informe del Fideg “siembra la incertidumbre” en cuanto a la sostenibilidad de la reducción de la pobreza. “Cuando vemos que esa reducción sobre todo se debe a que lo que se ha reducido es la pobreza extrema, pero la no extrema (general) se mantiene igual o ha desmejorado en el caso de algunos hogares, me está diciendo a mí que entonces esa reducción es muy frágil y que en cualquier momento puede revertirse porque está basada en variables que no son estables, como son las remesas, los programas sociales y los precios de los productos agrícolas, que también son muy inestables”, afirmó.

Para Enríquez la afirmación de Fideg de que el crecimiento económico se está distribuyendo mejor “es muy arriesgada”, al recordar que la medición de incidencia de este flagelo en este estudio está basada en consumo de los hogares, que no permite escudriñar hasta qué punto la mejora del consumo proviene del crecimiento económico del país.

El catedrático Juan Alegría calificó de “incompleto” el análisis de Fideg en la reducción de pobreza, al señalar que se debió medir la incidencia que tiene la inversión extranjera directa y nacional en la pobreza. “Aquí sentí como que no dicen en blanco y negro que los programas sociales y las remesas y los términos de intercambios son los que han disminuido la pobreza o desarrollado el país”, afirmó.

Alegría señaló que el estudio no refleja qué incidencia ha tenido “el crecimiento pírrico” de los últimos años en la calidad del empleo, la calidad de la vida de los hogares, la generación de empleo y otras variables que hoy se pueden medir, no así en la década de los setenta, porque no había los indicadores económicos que hoy se conocen.

DEFIENDE MODELO ECONÓMICO ACTUAL

En respuesta a esos planteamientos, Martínez Cuenca reconoció que el hecho de que la reducción de la pobreza dependa en gran parte de las remesas efectivamente “no le da estabilidad al modelo (de combate a la pobreza)”, pero quienes empiezan a plantear ese cuestionamiento lo hacen “usualmente con intenciones más allá de la estricta academia o la estricta teoría, con otras intenciones de cuestionar todo lo que se está haciendo”.

Además Martínez Cuenca dijo que no hay algún mecanismo automático que garantice que el crecimiento económico llegue de manera equitativa a toda la población, pero aseguró que el modelo actual, si bien no es perfecto, al menos es mejor que el de los años sesenta y setenta. Esto porque si bien en esas décadas hubo crecimiento a tasas mayores que en los años actuales “no había equidad” y por eso se derivó la revolución social en los ochenta.

“Yo hoy pienso que este modelo que hemos construido, donde hay interferencia de acciones dirigidas, programas sociales, el tema de las remesas hacen que el modelo deje ser tan inflexible y permita que el crecimiento derrame y que ese derrame beneficie a los menos pudientes… no es cierto que el país ha crecido para unos pocos”, afirmó.

“Estamos en la dirección correcta, nada es blanco y negro, pero creo que estamos en la dirección correcta”, reafirmó Martínez Cuenca, al tiempo que señaló que los cuestionamientos de los participantes son normales.

“Como buenos nicaragüenses nos gusta cuestionar todo, eso lo traemos en nuestra cultura, desde nuestros antepasados, así que no te sorprenda, pero la verdad está clara y la podés interpretar de distintas formas, para mí hay un avance en la reducción de la pobreza, que es ideal no, pudiera ser mayor, claro, si tuviéramos más recursos, otros elementos adicionales todavía mejor, pero vamos en la dirección correcta”, afirmó.

 

 

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Source: La Prensa de Nicaragua